Las Islas

Las Islas

Ganadora del premio Mejor destino de playa 2015 en los World Travel Awards para Centro y Sudamerica.

Sobre el silencio azul del mar, en el horizonte de Colombia insular, se encuentra la paradisíaca  isla de San Andres rodeada de un mar multicolor que invita a vivir y soñar.

Disfrutar de las playas de arenas blancas, bañadas por frescas aguas de tonos turquesas no tiene precio.

pero en san Andres hay mucho mas, al ser declarada Reserva Mundial de Biosfera por la Unesco en el año 2000, la isla se engalana y ofrece a sus residentes y visitantes lo mejor de su naturaleza convirtiendo porciones de su entorno en parques regionales y nacionales, en que la concientización por cuidarlos en todo momento es una prioridad.

San Andres posee una población multietnica, donde el nativo raizal es el anfitrión, Su gente es amable, alegre y servicial; con religiones y tradiciones que conviven en armonía. Se habla ingles, castellano y creole. SE conservan aun algunas viviendas de la bella arquitectura tradicional Caribe, como la primera iglesia Bautista construida en 1874; y lo mejor que quedara en su memoria: los sabores, colores y olores de una deliciosa gastronomía a base de frutos marinos y coco, que no podrá olvidar.

A pesar de los tratados de libre comercio en el continente americano, San Andres por su régimen de puerto libre sigue llena de atractivos comerciales que satisfacen a turistas y residentes. Todo el comercio se concentra en la parte norte de la isla, donde están las tiendas, centros comerciales, hoteles y restaurantes que le dan una variada fisionomía y personalizad al sector comúnmente conocido como North End.

En San Andres hay de todo y para todos: descansar, bucear, ir de compras, navegar; divertirse de día con un sol resplandeciente de eternos veranos con suaves brisas o de noche bajo las estrellas y la excepcional luna caribeña, son solo algunas de las invitaciones que se hace a sus visitantes.

San Andres es Caribe. es tomar agua de coco en la playa. es disfrutar de un buen café Colombiano mientras se observa como las palmeras se contornean con la brisa al ritmo de un calypso. Es ver al mancera el sol dorado, resplandeciente surgir del mar y verlo tornarse rojo para esconderse en su firme horizonte al oeste de la isla.

Unas islas para todos los que anhelan re descubrir el paraiso, eso si: disfrutándolo y respetándolo a rajatabla.